La tienda Replay, un oasis natural en el Eixample
octubre 31, 2011 by Cristina Canaveras
Filed under Compras
Más de una vez hemos hablado del Passeig de Gràcia, la calle de la elegancia por antonomasia. Y es que en ella podemos encontrar las tiendas más prestigiosas de Barcelona, las mejores marcas y por ende, las más caras. Una de las últimas inauguraciones ha sido la de la marca italiana Replay, una tienda que en España sólo podíamos encontrar en territorio ibicenco.
Obviamente no todos los monederos pueden permitirse el lujo de comprar en una tienda como Replay –quizás no llega a ser tan cara como otras marcas de establecimientos ubicados en la misma calle, pero sí se trata de ropa de calidad que se vende a un precio elevado. No obstante, mucha gente asegura que, aunque al final no se acabe comprando nada, el local merece una visita por sí sola.
Hace menos de un mes que la tienda de Replay fue inaugurada. Concretamente el 6 de octubre, un día de celebración en que personalidades del mundo de la moda y el arte en general acudieron al número 60 de Passeig de Gràcia, número de la calle en que se ubica la tienda. Entre los más de 600 invitados destacó la presencia del presidente de la maca, Matteo Sinigaglia.

Precisamente éste declaró: “El objetivo de este nuevo concepto es recrear un ambiente que le ofrezca a los clientes una apacible pausa en la frenética ritmo de vida ciudadano, una experiencia relajante para el cuerpo y para la mente”. Y todo parece indicar que lo ha conseguido. De hecho, sólo hace falta ver la entrada, concebida como un jardín con dos paredes repletas de plantas y dos cascadas, para comprender que Replay no es una tienda convencional.
Además, en el interior podemos apreciar un espacio central de cristal y, en el fondo, un jardín de unos 100 metros cuadrados. Bien pensando, la ubicación de la tienda parece estar totalmente bien ideada. Y es que se encuentra entre dos de las grandes obras de Gaudí, la Casa Batlló y la Pedrera, un autor que por encima de todo jugaba con los elementos decorativos como si fueran parte de la naturaleza, conjugando lo natural de las plantas y ornamentos florales con lo artificial de los elementos constructivos. En Replay, como si se tratara de una obra de Gaudí, la naturaleza está presente, pudiendo encontrar incluso un pequeño estanque.
Fotografía de la página oficial de Replay
Los Juegos Olímpicos, acontecimiento histórico en Barcelona
octubre 28, 2011 by Cristina Canaveras
Filed under Barcelona
Barcelona posiblemente sería otra si un 17 de octubre de 1986 no hubiera sido elegida, con 47 votos, como la ciudad que organizaría los Juegos Olímpicos de 1992. Una fecha que marcaría un antes y un después en la historia de Barcelona, un acontecimiento que transformó la ciudad y la ayudó a entrar en la lista de ciudades europeas de referencia.
Porque Barcelona pasó de ser una localidad española más a ser capital de la modernidad, centro de reunión de mil y una culturas que ayudaron a impulsar el desarrollo económico de la ciudad hasta el punto de que hoy, tras casi 20 años, aún algunos aseguran que las Olimpiadas de Barcelona han sido, sin duda alguna, las más bellas y las que más han aportado a la localidad organizadora de toda la historia.
Y es que el turismo en Barcelona también tiene un antes y un después de la celebración de los Juegos Olímpicos. Ese verano, el del 92, Barcelona albergó la sorprendente cantidad de 9.356 atletas, procedentes de 169 países y compitiendo en 257 especialidades. Cifras convertidas en imágenes impactantes, en momentos memorables, en fotografías para el recuerdo.
Y una de esas fotografías es la de la encendida de la antorcha olímpica, una antorcha que previamente había viajado por 17 comunidades autónomas durante 39 días, recorriendo algo más de 6.000 kilómetros. El 24 de julio fue la encargada de inaugurar los Juegos, un símbolo de fuego encendido por el atleta Antonio Rebollo, un lanzamiento totalmente certero aunque cuestionado en los últimos tiempos por aquellos que piensan que hubo algún tipo de truco en el tiro.
Y para la preparación de los Juegos Olímpicos Barcelona se dotó de hoteles e instalaciones, además de modernizarse muchas zonas como la de la Villa Olímpica, prácticamente creada gracias a las Olimpiadas. Por otra parte, se mejoró y dotó de mayores infraestructuras al aeropuerto de Barcelona, creándose las terminales A y C.
Y como colofón final, aunque en los Juegos Olímpicos de Barcelona formó parte de su apertura, no podemos olvidarnos de la actuación estelar de Montserrat Caballé con el entonces ya fallecido Freddy Mercury, un dueto que pocos barceloneses podemos escuchar sin que se nos pongan los pelos de punta…
Consejo para el turista: ¡Cuidado con el ascensor de Las Arenas!
octubre 26, 2011 by Cristina Canaveras
Filed under Datos útiles
Hoy no hablaré de plazas ni de monumentos barceloneses. Tampoco de parques ni comercios emblemáticos. Hoy es día de hablar de algo que también ocurre en Barcelona, aunque nos guste menos que todo lo bonito que puede ofrecer la ciudad. Y es que, a pesar de que es algo que no suele incumbir a los barceloneses sino que va más destinado a los turistas, es parte de un negocio que, denunciándolo, puede estar bien evitarlo.
Hace unos meses hablábamos del Centro Comercial Las Arenas, un espacio en el que hasta no hace tanto se celebraban corridas de toros. Apostando por un nuevo concepto de centro comercial, el edificio aunaba comercios y salas de cine con un museo, un gimnasio y un mirador que seduce a todo visitante que esté de turismo en Barcelona.
Y ese mirador, que representa para el recinto su joya más preciada –realmente las vistas sobre la Plaza España y los alrededores son fantásticas- se ha querido comercializar de tal manera que, en mi opinión, significa una tomadura de pelo más para los inocentes turistas que visitan la ciudad. Y es que el Centro Comercial Las Arenas, como decía, cuenta en su última planta con un mirador al que se puede acceder desde el interior del recinto.

Tres tandas de escaleras mecánicas transportan al visitante de este centro comercial hacia la cubierta, pasando varias plantas en las que las tiendas de ropa, alimentación y belleza entretienen al caminante. Algo normal si no fuera porque en el exterior, y junto a esta fachada que tanto recuerda a la de una plaza de toros convencional –de hecho se conservó en la construcción del centro- encontramos un ascensor que conecta con la comentada cubierta.
Un ascensor que para los más avispados se convierte en algo por el que pasar de largo y para los turistas poco acostumbrados a este tipo de artimañas consumistas, el único transporte con destino final en la cubierta. Me explico. Todos aquellos que no conocen el Centro Comercial Las Arenas y que quieren captar una buena panorámica de Barcelona observan cómo hay que pagar un peaje para ello: un euro, precio del ascensor. Sí, nadie empobrecerá por pagar un euro. Ahora bien, dudo que alguien pagara por el ascensor si se supiera que nada más a un metro, y entrando al recinto, se accede gratuitamente.
Como decía, se trata sólo de un euro. Pero, oye, ¿por qué pagarlo si las escaleras mecánicas del interior son gratuitas? Seguramente no todos los turistas caerán en la trampa, aunque se pase a la hora que se pase, el ascensor no para de funcionar. Un aviso para el turista que esté de visita en Barcelona.
La plaza del Rey, el rincón más Condal
octubre 24, 2011 by Cristina Canaveras
Filed under Barcelona
Dentro del barrio gótico encontramos una de las plazas más emblemáticas de Barcelona. Es la plaza del Rey, un cuadriculado espacio que, para muchos, y tras el paso del tiempo, sigue conservando aquél aire de nobleza que la caracterizó. Probablemente se trataba de la plaza más importante de la Ciudad Condal en pleno siglo XIV y hoy, algo más de seis siglos después, el lugar sigue conservando toda la magia de antaño.
Mágica o no, la plaza del Rey es conocida por este nombre por albergar el Palacio Real Mayor, residencia de los condes de Barcelona y más tarde de los reyes de la Corona de Aragón. Así, este espacio fue en su día la zona más ilustre de Barcelona, pues los mismos reyes decidieron que así lo fuera estableciéndose en el Palacio. Y si los reyes aquí vivían, algo de especial tendrá, ¿no?
A pesar de que obviamente el Palacio Real Mayor es el edificio más representativo de la plaza del Rey, en toda la plaza podemos encontrar más de una construcción relevante, de estilo gótico y renacentista. Para llegar a ella basta con desplazarse hasta la Catedral, y es que la plaza del Rey está conectada con ésta mediante la “Baixada de Santa Clara”, además de con otras calles igual de especiales como la de la Llibreteria y la del Veguer.

Además del Palacio Real Mayor –que consta de tres partes: Salón del Tinell, la capilla palatina de Santa Ágata y el Palacio del Lloctinent- en la plaza del Rey encontramos la casa Clariana-Padellàs, sede del actual Museo de Historia de la Ciudad, uno de los museos que, se sea turista o no, es para obligatoria en la capital catalana.
Y todo esto gracias al proyecto de urbanización que se llevó a cabo en la segunda mitad del siglo XIV durante el reinado de Martín de Aragón. Entonces, el Conde de Barcelona decidió crear un espacio destinado a la celebración de torneos, sustituyendo a los mercados que hasta entonces solían hacerse en ese punto. Y de ese proyecto surgido en pleno siglo XIV resultó la plaza que albergaría la residencia de los Reyes. Muestra de su importancia, y como parte de la historia de la ciudad, aún se recuerda el recibimiento que le hicieron en la plaza los Reyes Católicos a Cristóbal Colón una vez regresó de América.
Actualmente pocos reyes quedan en la plaza del Rey, aunque como decía, la magia sigue estando presente en cada una de sus esquinas. Producto de esta magia, y como la música siempre ayuda a potenciar la belleza de un lugar, son múltiples los conciertos que se realizan en ella, aprovechando también su estructura cerrada y la buena sonoridad del espacio.
Un paseo en tren por el Parque de l’Oreneta
octubre 21, 2011 by Cristina Canaveras
Filed under Que visitar
De todos los parques con los que cuenta Barcelona, el parque de l’Oreneta –oficialmente denominado ‘Parc del Castell de l’Oreneta’- es el más espectacular. Quizás por su situación a los pies de la montaña de Collserola, o quizás por la riqueza de vegetación que lo convierte prácticamente en un bosque dentro de una gran ciudad como la Condal: sea como sea, pasar una mañana o todo el día en el parque de l’Oreneta es, ahora que empieza a refrescar, la mejor opción para disfrutar en familia de la naturaleza sin tener que salir de Barcelona.
Abierto al público en el año 1978, el Parque de l’Oreneta es un espacio en el que antiguamente se ubicaban dos masías de familias de gran renombre en Barcelona: la masía de Can Bonavia, perteneciente a la familia del conde Milà, y la que se situaba en el castillo de la Oreneta –que da nombre al parque-, del que era propietaria la familia Tous. Ambas fincas rurales contaban con unos terrenos que dejaron de ser cultivados, 17 hectáreas que con el tiempo fue convirtiéndose en bosque al principio y en parque más tarde.
Así, el Parque de l’Oreneta constituye un espacio forestal que, a diferencia de otras zonas naturales más alejadas de Barcelona, se encuentra dentro del municipio y bastante accesible trasladándose con coche o con los Ferrocarriles de la Generalitat. Situado junto a las Rondas, una de las vías por las que se accede a la ciudad, el Parque de l’Oreneta forma parte del distrito de Sarrià-Sant Gervasi. Aparcar en alguna calle cercana a la entrada es bastante sencillo, aunque para los que prefieran acercarse con transporte urbano, la parada de ferrocarriles en la que habrá que bajar es Reina Elisenda.
Pinos, eucaliptos, robles, algarrobos…
Una vez comenzamos a adentrarnos por el Parque de l’Oreneta, el verde comienza a ser protagonista y, a medida que se sube por los continuados caminos que llevan a la parte superior del parque, árboles centenarios comienzan a saludar al inquietante visitante, asombrado por el incesante olor que desprenden algunas de las plantas aromáticas que también habitan en el parque. Destaca sobre todo el eucalipto situado en la esquina de uno de los caminos de subida, que sobre todo después de los días de lluvia desprende un aroma realmente envolvente.

El tren del Parque de l’Oreneta
Árboles, zonas de picnic, caballos… No obstante, si los niños disfrutan de algo en el Parque de l’Oreneta es del tren en el que, junto con sus padres, pueden subirse. Eso sí, es un pequeño tren que circula por unos anchos de vía de entre 5 y 10 pulgadas y constituye uno de los mejores ferrocarriles reducidos a escala de Europa. Un paseo único y especial en uno de los parques más divertidos de la capital catalana.
Fotografía de Chenines en Flickr
El Hospital de Sant Pau: la joya modernista de Barcelona
octubre 19, 2011 by Cristina Canaveras
Filed under General
Ya en más de una ocasión he hablado de la ingente cantidad de edificios modernistas que pintan de color y elegancia algunas de las calles principales de la capital catalana. No obstante, hasta el día de hoy no había comentado nada acerca del que actualmente se considera el conjunto arquitectónico más grande del modernismo catalán, es decir, el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, un espacio proyectado por el que fue, junto a Gaudí, el gran maestro de este movimiento: Lluís Domènech i Montaner.
Si no queremos faltar a la verdad hay que destacar que no sólo fue Lluís Domènech i Montaner quien diseñó el Hospital de Sant Pau. Y es que su hijo, Pere, también ayudó a construir parte del edificio en una segunda etapa, a partir del 1920. Así, las primeras obras empezaron en 1902 y hasta el 1913 se construyeron trece edificios modernistas, completándose a partir de 1920 con seis edificios más y otras construcciones más recientes.

Como su propio nombre indica, el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau – de forma abreviada se le acaba llamando Hospital de Sant Pau- albergó los servicios de una antigua institución hospitalaria creada en el siglo XV. Debido a sus condiciones precarias y al número de pacientes que ya en el siglo XIX había aumentado considerablemente, se decidió construir un moderno hospital que fuera una ampliación y reforma del existente.
No obstante, fue la muerte de un banquero barcelonés llamado Pau Gil la que propició la construcción del Hospital de Sant Pau. Y es que este burgués había incluido en su testamento una cláusula por la que la mitad de su herencia tenía que ser destinada a la creación de un nuevo hospital en Barcelona con el nombre de Sant Pau, que fuera, además, un lugar al que pudieran acudir los pobres.
No obstante, aunque sus instalaciones fueron construidas para albergar un hospital, en la actualidad el centro ha dejado de cumplir con sus funciones hospitalarias. Y es que, mientras que el hospital en sí será trasladado a un nuevo edificio del mismo recinto, el anterior espacio alojará unos centros relacionados con la secretaria general de la “Unión por la Mediterránea”, situada en la capital catalana.
Conocida la historia y el uso, empezar a explicar la gran riqueza arquitectónica del recinto nos ocuparía algo más que uno o dos días. Basta decir que en 1997 fue nombrado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, una denominación reservada para las maravillas más especiales de nuestro planeta. La decoración, las estatuas, la cerámica y cada uno de los elementos que forman el Hospital de Sant Pau son solo descriptibles al verlos en directo. ¡Anímate y ve a visitarlo!
Joan Miró, eterno en Barcelona
octubre 17, 2011 by Cristina Canaveras
Filed under Ocio
A veces tenemos el convencimiento de lo que existe fuera es mucho mejor de lo que tenemos en nuestra ciudad o país. Los museos, las infraestructuras, las escuelas… De hecho, en una visita a Estados Unidos seguro que visitaríamos alguno de sus museos, y es que si está en el país americano probablemente se trata de un buen centro y con grandes obras en su interior. ¿Conoces la National Gallery of Art de Washington? Sin haber estado, su nombre ya nos revela que probablemente sea uno de los museos más prestigiosos del estado. En ella se expondrán una serie de obras a partir de marzo….aunque antes pasarán por la capital catalana.
Sí, esta vez no viene de fuera a dentro. Esta vez el arte se queda en Barcelona, y es que precisamente proviene de esta ciudad el mayor representante del surrealismo en el mundo: Joan Miró. Aunque quizás algunos puedan discrepar sobre esta definición, lo cierto es que, sin llegar a incorporarse del todo a este movimiento, Miró fue capaz de desarrollar su técnica interesándose, sobre todo, por el subconsciente y por su país, comprometiéndose con él a través de sus obras.
Exposición única
Un artista barcelonés de la talla de Joan Miró tenía que tener un espacio destinado a su vida y obra. Y es precisamente en la Fundación Joan Miró donde permanecerá la más grande colección hasta ahora expuesta del autor, ¡qué museo, sino, podría albergar tal colección sobre el artista!

De hecho, la Fundación Joan Miró abrió al público en 1975 tras la primera gran exposición que se organizó en la ciudad sobre Joan Miró. Ésta, no obstante, fue celebrada en el Hospital de la Santa Creu, por lo que a raíz de esta exposición muchas personas del mundo de la cultura coincidieron en la necesidad de construir un espacio destinado al artista catalán. Así nació la Fundación Joan Miró, que posibilitaría el conocimiento y la difusión del arte de Miró, en aquella época aún infravalorado.
Por título “La escalera de la evasión”, la Fundación Joan Miró ha organizado esta exposición en colaboración con la Tate Modern de Londres. 170 obras de Miró son las que se exponen en la galería, significando ésta la más vasta colección expuesta hasta el día del hoy del artista. Obviamente, las obras repasan todas sus etapas, desde las que datan de la primera década del siglo XX hasta las que intentan explicar mediante pinceladas los problemas que vive su país y su gente durante la etapa franquista.
Sin duda se trata de una muestra única en Barcelona y en el mundo de Joan Miró y lo que significó su obra para la pintura concebida como máquina de reflejar una vida, de triunfos pero también de miserias. Una exposición al alcance de todos los barceloneses que no tendrán que viajar hasta Washington para visitar un museo realmente bueno.
La pastelería Escribà, arte y chocolate en Barcelona
octubre 14, 2011 by Cristina Canaveras
Filed under Compras
Uno de los comercios más emblemáticos de la capital catalana es la pastelería Escribà, una de las tiendas históricas de Barcelona que siempre ha ido ligada a una cultura del chocolate que desde tiempos inmemoriales ha acompañado a la Ciudad Condal. Y es que si bien el otro día hablaba de la calle Petritxol, que sigue siendo un referente por lo que a la degustación del chocolate en Barcelona respecta, hoy nos trasladamos hasta otro comercio, una pastelería que ha ido pasando de generación en generación y que, hoy en día, es parte del patrimonio inmaterial de la ciudad.
Tres son los localaes que la pastelería Escribà tiene en Barcelona. El primero y más importante, pues parece ser el “centro de operaciones” de la empresa, es el situado en Gran Via de les Corts Catalanes, muy cerca del centro de la ciudad. No muy lejos, y en las emblemáticas Ramblas de Barcelona, encontramos otra pastelería Escribà, siendo posiblemente la que posee una fachada más inspiradora, de estilo claramente modernista. La tercera y no por ella menos importante es la situada en la Rondal Litoral.

La historia de la pastelería Escribà se remonta al 1906 cuando Mateu Serra i Capell, un repartidor de carbón, logró abrir las puertas de una panadería en la Gran Vía, local en el que hoy en día sigue trabajando su nieto, Antonio Escribà i Serra y sus biznietos, el centro de operaciones del que hablaba en el párrafo anterior. Pronto se convertiría en la más admirada panadería (conocida en Catalunya como “fleca”) de Barcelona, aunque los tiempos difíciles llegaron y, ante el estallido de la Guerra Civil, el comercio fue colectivizado. Con la entrada de las tropas franquistas, sin embargo, la hija de Mateu y su marido, el primer Escribà propiamente dicho, se hicieron cargo de nuevo de la pastelería, manteniendo a todos los empleados en su puesto.
Pero quizás el primer Escribà que marcó un antes y un después en la pastelería Escribà fue Antonio, hijo de la pareja formada por la primogénita de Mateu, Josefina, i Antoni. Y es que éste tenía una vocación artística que, a pesar de no poder desarrollarla con estudios, ayudó a renovar la pastelería y sus productos, pues empezó a idear una forma de elaborar pasteles, diseñándolos y creando verdaderas obras de arte. Entonces decidió viajar hasta París para acabar de perfeccionar su técnica, regresando casado con la hija del mejor pastelero de Francia. Así, la pareja volvió de nuevo a Barcelona y tomó las riendas de la pastelería Escribà, donde actualmente trabajan también sus hijos.
Antonio Escribà, el mago del chocolate, es parte importante, pues, de este comercio que siempre se ha encargado de endulzar todo tipo de paladares, desde los más selectos hasta los más humildes. Degustar un chocolate, una porción de pastel o un simple cruasán se convierte en una experiencia que, quien la ha probado, la recomiendo totalmente.
Fotografía de la página oficial de la pastelería Escribà
Los Cazadores de Estrellas, en el puerto de Barcelona
octubre 12, 2011 by Cristina Canaveras
Filed under General
Una de las zonas más emblemáticas de Barcelona es su puerto, punto en el que las Ramblas, calle principal de la ciudad, terminan fundiéndose con el mar, un lugar en el que el aroma y la brisa marina enamoran a cualquier transeúnte en la zona.
Escribir sobre el puerto es escribir sobre ese fantástico puente que conecta el muelle con el centro comercial Maremágnum, aunque también de la considerable cantidad de embarcaciones aparcadas justo al lado. Además, y desde hace unos años, cuando hablamos del puerto de Barcelona no podemos dejarnos las dos figuras que flotan en el mar junto al puente, dos hombres de blanco que dan el toque artístico a este mágico rincón de la capital catalana.
Obra de Robert Llimós, estos dos hombres de blanco son llamados ‘Los Miraestels’ (traducido al castellano como “Cazadores de Estrellas”). Su nombre tiene su origen en la función que, supuestamente, cumplen: los hombres de blanco miran hacia al cielo, intentando captar las estrellas que, a pesar de la contaminación lumínica y ambiental, pueden verse en la Ciudad Condal. Obviamente, todo esto es en sentido figurado pues dos figuras construidas con fibra de vidrio pocos astros podrán observar…
Los Cazadores de Estrellas tienen su origen en el encargo de la Fundación Llorens Artigas de la elaboración de una escultura en honor a Joan Brossa. De entre un conjunto de reconocidos artistas, fue finalmente Robert Llimós quien empezó a trazar los primeros esbozos, dejándose guiar por el protagonista del poema de Brossa, “Tententieso”, un personaje que representaba el espíritu de superación y de firmeza en la vida.

Así, una de las decisiones que más le costó tomar fue la del material que iba a utilizar para crear los Cazadores de Estrellas. Y es que aunque inicialmente había pensado en el bronce, otro material sería finalmente el elegido: la fibra de vidrio. Con él, juntamente con el poliéster, las figuras podrían flotar en el agua de manera que, según declaró el propio Llimós, se “humanizaría a las boyas técnicas y les aportaría belleza y un concepto lúdico”.
Aunque fueron en un primer momento colocados en la también localidad catalana de Sitges, son hoy, y después de más de 3 años, un símbolo más del puerto de Barcelona. Además de ser elementos decorativos, los Cazadores de Estrellas, absolutamente blancos aunque con una estrella de color entre sus manos, sirven para medir diferentes parámetros meteorológicos y recoger dichos datos.
Fotografía de SantiMB en Flickr
La calle Petritxol, un viaje al chocolate más puro
octubre 10, 2011 by Cristina Canaveras
Filed under Barcelona
El periodista Huertas Clavería la describió como una calle dulce, probablemente la más dulce de Barcelona. Es la calle Petritxol y, para los barceloneses, está considerada la calle del chocolate. Una vía de aproximadamente 3 metros de ancho, por la que es imposible que circulen los coches y ubicada en pleno barrio gótico de la Ciudad Condal. Es una calle especial, con historia –como prácticamente todas las de la capital catalana- y en la que todos los sentidos se despiertan casi sin querer, siendo el del olfato quizás en este tramo el más desarrollado.
Seguramente lo que primero relacionamos con la calle Petritxol es su fuerte vínculo con el chocolate: nada más hace falta ver algunas de sus pastelerías y cafeterías para saber que en esta calle de Barcelona el dulce no escasea. Pero junto con los locales de repostería conviven otros comercios, muchos de ellos exposiciones y galerías en los que el arte es también parte de la historia de la calle y, por consiguiente, de la ciudad.
La calle Petritxol, de 130 metros, conecta la calle de Portaferrissa, uno de los principales ejes comerciales del barrio gótico, con dos placetas casi vecinas, la del Pi y la de Sant Josep Oriol. En éstas, los mercados artesanales y las exposiciones de cuadros son una constante, casi como si se tratara de una introducción a lo que nos espera en la calle Petritxol.
Un poco de historia
Parece ser que ni el arte ni el chocolate tienen algo que ver con el origen de la calle Petritxol. Esta misma palabra podría venir del término catalán ‘pedritxol’, una pequeña piedra en castellano. Y es que parece ser que en la entrada de esta callejuela había una piedra que interrumpía el paso a los carruajes, por lo que se decidió llamar a la calle Pedritxol, advirtiendo de la dificultad de transitar por ella con vehículo. Así, se fueron construyendo casas en los siglos XVII-XVIII y también XIX, lo que también ayudaron a convertir la calle Petritxol en la primera vía íntegramente peatonal de Barcelona.

El origen del chocolate
Si hoy podemos tomarnos un buen chocolate con churros o un suizo en la calle Petritxol es gracias al espacio de arte inaugurado en la misma calle en el año 1840 con el nombre de Sala Parés. Y es que esta galería de arte, pionera en Europa en vender cuadros y material de pintura, empezó a congregar muchos visitantes que querían admirar obras de la talla de Picasso o Santiago Rusiñol, sobre todo los fines de semana. Así, los domingos y festivos muchos barceloneses acudían a la calle Petritxol para visitar la sala y, una vez realizada la visita, merendar en las chocolaterías de los alrededores.
Quizás los dos establecimientos más reconocidos –y por los que incluso hoy en día es posible ver colas de gente esperando a tomarse un buen chocolate- son La Pallaresa –inaugurada en 1947- y la Granja Dulcinea. Mientras que la primera es la más conocida en la calle Petritxol, habiendo sido una antigua vaquería, la segunda no se queda atrás, y es que entre sus clientes más selectos podíamos encontrar antaño personalidades como Salvador Dalí y Àngel Guimerà, que precisamente nació en la calle Petritxol.
Y como el aroma a chocolate no está reñido con el arte –aún hoy siguen existiendo destacadas galerías de arte – cabe reconocer también que, hasta hace poco, la artista Montserrat Caballé tenía su estudio en la calle Petritxol. Visitarla es, pues, un viaje por la historia y el arte de la ciudad, pero sin duda, no habrá mayor viaje que el de tomarse un chocolate o un suizo en alguna de sus chocolaterías, únicas y tradicionales de Barcelona.
Fotografía de ‘Pasos de ciego’ en Flickr


