Visitas gratuitas a la Fundación Antoni Tàpies
febrero 8, 2012 by Cristina Canaveras
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En la noche del lunes nos dejó uno de los artistas más prolíficos del panorama español contemporáneo. El pintor y escultor Antoni Tàpies murió a los 88 años de edad tras haber sufrido un grave empeoramiento de su salud en los últimos tiempos. Considerado como el último gran artista del siglo XX, Antoni Tàpies deja un legado importante que, como ya mencionamos hace poco en este blog, se concentra en gran medida en su Fundación, que acabó de remodelar hace ahora año y medio y que significó la última gran aparición pública del artista.
Precisamente, la Fundación Antoni Tàpies abre sus puertas gratuitamente a todo aquel que durante el día de hoy –ya lo hizo ayer- quiera despedirse del artista de la mejor manera posible: admirando la genialidad de su obra. Será la única ceremonia pública de despedida, puesto que la familia de Antoni Tàpies expresó la voluntad de celebrar el funeral en la más estricta intimidad.

Ubicada en el número 255 de la calle Aragó de Barcelona, la sede de la Fundación recoge muchas de las pinturas y esculturas del artista, constituyendo la mejor exhibición de la obra de Antoni Tàpies que podemos encontrar hoy en día. El museo, tal y como ocurrió en el día de ayer, abrirá sus puertas desde las 9 de la mañana hasta las 21.00 horas, un día entero en que todo barcelonés que quiera admirar la obra del maestro del arte de vanguardia podrá hacerlo gratuitamente.
Una oportunidad única en la que además de poder realizar una visita ‘convencional’ a la Fundación, se podrá expresar el pésame a través de un libro de condolencias que desde la Fundación han querido poner a disposición de todos aquellos que se acerquen al centro.
Asimismo, los responsables de la Fundación informaron tras la muerte de Antoni Tàpies que en los próximos días se dará la noticia acerca de un acto de homenaje público que tendrá lugar en la propia Fundación. Mientras tanto, queda todo el día de hoy para rendir un especial homenaje personal al gran artista catalán, como decía, el último del siglo XX.
El aeropuerto de Barcelona, un mundo de posibilidades
enero 2, 2012 by Cristina Canaveras
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Es la primera infraestructura de Barcelona que ven los turistas nada más llegar a la ciudad, y la última que pisan los barceloneses cuando viajan a otra localidad del país o el extranjero. El de Barcelona es uno de los aeropuertos con más tráfico de pasajeros de Europa y, por tanto, uno de los más rentables. Hace unos años, se llevaron a cabo una serie de reformas para ampliar la superficie e infraestructuras del aeropuerto que desembocaron en la creación de una nueva terminal, la T1, entre otras zonas y equipamientos.
Así, podemos hablar de un aeropuerto totalmente adaptado a las exigencias que conlleva el constante ir y venir de pasajeros. No obstante, entre el mundo de posibilidades existentes en el aeropuerto de Barcelona, hay que saber elegir cuáles son las mejores para el turista en cada caso. Transportes que conectan con él, comercios, restaurantes…: el aeropuerto de Barcelona cumple con todo, aunque no siempre lo que ofrece es lo preferible. ¡Ahí van unos ejemplos!
En primer lugar, una de las ventajas con las que cuenta el aeropuerto de Barcelona es que son muchos los transportes que permiten desplazarse hasta la terminal desde el centro de la Ciudad Condal. A pesar de que no llega el metro, sí lo hace el tren de Cercanías, que tiene un transbordo con el metro en estaciones como la de Sants o Plaça Catalunya. También llega el “Aerobus”, un autobús que parte desde Plaza España y va directamente hasta el aeropuerto.
Sin embargo, la experiencia de muchos barceloneses ha demostrado que es preferible dirigirse en taxi desde el punto que se desee de la ciudad de Barcelona puesto que, en muchos casos, resulta más económico que, por ejemplo, coger el autobús directo. Y es que como la distancia entre la capital catalana y el aeropuerto no es mucha, nada más que vayan dos o tres personas, ya sale más a cuenta que el autobús –que cuesta alrededor los 5 euros por persona-. El tren es más económico, pero el problema es que no deja en la T1, así que se debe coger seguidamente un bus –gratuito- que no resulta nada cómodo si se va cargado con maletas.

Una vez se llega al aeropuerto de Barcelona, quedan, en la mayoría de los casos, un par de horas para esperar el despegue del vuelo. ¿Qué hacer? Ir a un bar o cafetería de dentro del aeropuerto parece una buena opción. Y sí, lo parecería si no fuera porque cualquier aperitivo, desayuno o comida que tomes cuesta prácticamente el doble –a veces el triple- que en un bar convencional de la ciudad. Es por ello que, para los que tengan bolsillos más ajustados, es preferible llevar ya desde casa algún bocadillo o “snack” y comerlo tranquilamente en alguna de las zonas habilitadas para descansar mientras se espera el vuelo.
Por último, aunque podría haber seguramente más recomendaciones, habría que destacar la opción de pasar ese tiempo de espera comprando en los comercios. Sin duda es algo que no tiene por qué ser negativo: las tiendas del aeropuerto de Barcelona están ahí para vender. No obstante, hay que ir con cuidado con lo que se compra y el espacio que puede ocupar en nuestra maleta: las restricciones de las aerolíneas respecto a los “bultos” que pueden facturarse son cada vez mayores y, muchas veces, en el interior de la maleta no cabe prácticamente nada más. No tendría sentido, pues, comprar algo que luego tuviéramos que dejar olvidado en tierra por no pasar el control. ¿Una recomendación? Esperarse a la vuelta del viaje, cuando ya no haya problemas de equipaje y comprar todo lo que se quiera.
Consejo para el turista: ¡Cuidado con el ascensor de Las Arenas!
octubre 26, 2011 by Cristina Canaveras
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Hoy no hablaré de plazas ni de monumentos barceloneses. Tampoco de parques ni comercios emblemáticos. Hoy es día de hablar de algo que también ocurre en Barcelona, aunque nos guste menos que todo lo bonito que puede ofrecer la ciudad. Y es que, a pesar de que es algo que no suele incumbir a los barceloneses sino que va más destinado a los turistas, es parte de un negocio que, denunciándolo, puede estar bien evitarlo.
Hace unos meses hablábamos del Centro Comercial Las Arenas, un espacio en el que hasta no hace tanto se celebraban corridas de toros. Apostando por un nuevo concepto de centro comercial, el edificio aunaba comercios y salas de cine con un museo, un gimnasio y un mirador que seduce a todo visitante que esté de turismo en Barcelona.
Y ese mirador, que representa para el recinto su joya más preciada –realmente las vistas sobre la Plaza España y los alrededores son fantásticas- se ha querido comercializar de tal manera que, en mi opinión, significa una tomadura de pelo más para los inocentes turistas que visitan la ciudad. Y es que el Centro Comercial Las Arenas, como decía, cuenta en su última planta con un mirador al que se puede acceder desde el interior del recinto.

Tres tandas de escaleras mecánicas transportan al visitante de este centro comercial hacia la cubierta, pasando varias plantas en las que las tiendas de ropa, alimentación y belleza entretienen al caminante. Algo normal si no fuera porque en el exterior, y junto a esta fachada que tanto recuerda a la de una plaza de toros convencional –de hecho se conservó en la construcción del centro- encontramos un ascensor que conecta con la comentada cubierta.
Un ascensor que para los más avispados se convierte en algo por el que pasar de largo y para los turistas poco acostumbrados a este tipo de artimañas consumistas, el único transporte con destino final en la cubierta. Me explico. Todos aquellos que no conocen el Centro Comercial Las Arenas y que quieren captar una buena panorámica de Barcelona observan cómo hay que pagar un peaje para ello: un euro, precio del ascensor. Sí, nadie empobrecerá por pagar un euro. Ahora bien, dudo que alguien pagara por el ascensor si se supiera que nada más a un metro, y entrando al recinto, se accede gratuitamente.
Como decía, se trata sólo de un euro. Pero, oye, ¿por qué pagarlo si las escaleras mecánicas del interior son gratuitas? Seguramente no todos los turistas caerán en la trampa, aunque se pase a la hora que se pase, el ascensor no para de funcionar. Un aviso para el turista que esté de visita en Barcelona.
La Barcelona Card, un regalo para el turista
septiembre 26, 2011 by Cristina Canaveras
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Uno de los inconvenientes, por decirlo de alguna manera, con los que cuenta la ciudad de Barcelona es que, a diferencia de otros destinos turísticos, no posee la mayoría de sus atractivos concentrados en una sola zona. Por ejemplo, la capital italiana tiene su centro histórico en el que se ubican prácticamente todos los monumentos que el turista desea visitar: el Coliseo romano, la plaza España, los foros romanos, la Fontana di Trevi…
En cambio, Barcelona, al ser una ciudad bastante grande y con barrios muy diferenciados, cuenta con lugares atractivos para el turista en muchas partes y zonas, desde el norte más al norte de la ciudad hasta el sur más alejado del centro de la misma.
Por ello, mientras que en Roma el turista convencional opta por hacer parte de su recorrido por la ciudad a pie –o alquilando un coche en caso de que se quieran conocer zonas más alejadas del centro-, en Barcelona, la opción de ir a pie hacia todos los monumentos y zonas turísticas queda prácticamente descartada. Por ello, alquilar un coche barato o utilizar transporte público a cada momento son las posibilidades más usadas, y generalmente las únicas, para hacer turismo en la Ciudad Condal.

En caso de que se opte por la segunda opción, se ha de saber que las tarjetas multipersonales del transporte metropolitano de Barcelona son realmente caras. Diez viajes equivalen a algo más de 8 euros, por lo que si una familia pasa unos días en Barcelona y hace uso del transporte público, éste puede acabar saliendo poco económico.
Sin embargo, unas de las posibilidades que tiene el turista es comprar una Barcelona Card, o lo que es lo mismo, una tarjeta que ofrece transporte público gratuito más un sinfín de descuentos en espacios culturales, museos, espectáculos, tiendas, restaurantes y otros servicios en Barcelona.
Obviamente, la Barcelona Card tiene un precio que puede oscilar entre los 21 y los 40, aunque sin duda sale a cuenta. Y es que la más cara es la que ofrece gratuidad en transporte público y descuentos durante cinco días, habiendo, asimismo, una Barcelona Card válida para 2 días consecutivos –siendo, por tanto, la más barata.
Concretamente, cada Barcelona Card incluye la gratuidad en el metro y autobuses urbanos, los ferrocarriles de la Generalitat de Cataluña, tranvías, tren del aeropuerto y cercanías de una zona. Además, algunos museos como el de la Música o el Museo Nacional de Arte de Cataluña también se convierten en gratuitos con la Barcelona Card. Con la compra de esta tarjeta, por último, el turista también recibe una guía trilingüe (catalán, castellano e inglés o francés, alemán e italiano) que incluye información turística de Barcelona por zonas, un mapa general de la ciudad y la red de metro e información sobre los descuentos y las gratuidades que se consiguen.
Las panaderías de Barcelona, históricas y tradicionales
septiembre 23, 2011 by Cristina Canaveras
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A veces el turismo puede llegar a desvirtuar la imagen de una localidad hasta el punto de que ésta pierde su esencia. En Barcelona, de momento, parece ser que la gran afluencia de turistas no ha hecho olvidar lo que la capital catalana fue y aún hoy pueden encontrarse negocios que apuestan por lo tradicional y por las cosas bien hechas. Un ejemplo son sus panaderías, establecimientos que visitamos a diario y, a menudo, sin prestarles importancia. Al fin y al cabo, lo que solemos pensar es que una barra de pan es igual se compre donde se compre.
Sin embargo, este pensamiento no corresponde con la realidad, y es que la calidad del pan es muy variante según el establecimiento en el que se adquiere. De hecho, muchos son los que aseguran que no hay panes ni dulces como los de las panaderías de los pueblos, en las que se elaboran los productos artesanalmente. Ni el número de habitantes ni la superficie que ocupa hace a Barcelona un pueblo, por lo que la calidad del pan a priori no podría compararse a la de los típicos establecimientos de los pequeños núcleos.
No obstante, Barcelona también destaca por esto, y es que es capaz de ofrecer el mejor pan artesanal desde diferentes y variados puntos de la ciudad. Hace un tiempo la revista “Time Out” elaboró un ranquin con las mejores panaderías de Barcelona, unos locales que recuerdan la mejor esencia del pan de antaño y justo al lado de tu domicilio, pues las panaderías están situadas en diferentes barrios y calles de la Ciudad Condal.

Una de las mejores es la Baltà, una panadería emplazada en el centro exacto del barrio de Sants, justo enfrente de la plaza homónima. Establecimiento de referencia del barrio, esta panadería es originaria de Vilafranca, un pueblo a poco más de una hora en coche de Barcelona. Mientras que podemos encontrar todo tipo de panes –son muy recomendables las llamadas barras de pan de agua-, durante las fiestas típicas catalanas (Pascua, Sant Jordi…), se elaboran exquisitas cocas y pasteles que hacen las delicias de los clientes. ¿Otra recomendación? Observar durante unos segundos su atractivo escaparate, que hará imposible no entrar a probar cualquiera de sus especialidades.
Otra de las mejores panaderías de Barcelona –también llamadas ‘flecas’ en Cataluña- es la Fleca Balmes, situada en el margen derecho del barrio de l’Eixample. Esta panadería centenaria ha estado en manos de de una misma familia desde sus orígenes hasta la actualidad, pasando de padres a hijos sin perder un ápice de su autenticidad. Elaborados con productos totalmente naturales, destacan sus panes de masía y de molde; aunque la variedad que encontramos hace que sea imposible decantarse por uno sólo.
Por hablar de una última panadería –a pesar de que son muchas las que figuran en este ranquin- no podemos dejarnos la Fortino, un establecimiento situado en el barrio con más personalidad de Barcelona, el barrio de Gracia. Elaborado con harinas ecológicas integrales, el pan de Fortino es de tan buena calidad que incluso una de sus especialidades, el pan de kamut, dicen que recuerda al pan tradicional de Marruecos, imposible de encontrar en otra zona de la ciudad.
Il Commendatore, paradigma de un buen italiano
septiembre 12, 2011 by Cristina Canaveras
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A veces no por mucho buscar se encuentra un lugar mejor. En ocasiones, lo más simple es lo que acaba gustando más, aquello que más nos sorprende y agrada. En cuestión de restaurantes, Barcelona cuenta con cientos y cientos de establecimientos, de diferente calidad y precio, de variados ambientes y ubicados en barrios diferentes. No obstante, y por esta amplia oferta, a veces cuesta decidirse por uno u otro, pues nunca se sabe cuál nos acabará agradando más y cuál nos parecerá más decepcionante después de haber espero mucho más de él.
El restaurante que hoy presento no cumple, para nada, la segunda de las premisas. Más bien, es su sorprendente relación calidad/precio la que hace salir al comensal satisfecho no sólo por su comida sino también por el buen trato recibido y el dinero gastado. Su ubicación, además, convierte a este restaurante, llamado Il Commendatore, en un imprescindible en una hipotética lista de restaurantes de Barcelona a los que acudir, ya sea con un grupo de amigos o de manera más privada en pareja.

Perfecta situación
Pocas calles en Barcelona están mal comunicadas al existir una excelente red de transportes urbanos que llega a cada uno de los más recónditos rincones de la capital catalana. Sin embargo, Il Commendatore se encuentra en pleno Eixample barcelonés, en la calle Compte d’Urgell –número 247-, por lo que el transporte hasta allí está más que asegurado y con vías diferentes. Los autobuses de las líneas 41, 14, 15 y 27 dejarán muy cerca del restaurante, pero también la línea azul del metro con parada en Hospital Clínic. Si lo que se desea es ir en coche, existe más de un parking alrededor del establecimiento.
Exquisitos manjares, al mejor precio
Una de las señas de identidad de Il Commendatore es la calidad de sus productos. El restaurante, que abrió sus puertas en 1974, sirve productos de primera calidad y, a diferencia de otros restaurantes más lujosos, el precio no por ello se ve excesivamente elevado.
En un ambiente de lo más acogedor, con una decoración muy cuidada en la que es posible ver balcones pintados con ropa real colgada de ellos o incluso un pozo en el centro del local, comer un plato de pasta o cualquiera de las especialidades de Il Commendatore se convierte en toda una gozada. Como buen restaurante italiano que es, la pizza y la pasta son los platos estrella. No obstante, otros alimentos como las croquetas caseras, los calamares o la ensalada con queso de cabra gratinado y vinagreta de frambuesa son platos que hacen las delicias de más de un comensal.
La Sonrisa etrusca, en el teatro Goya a partir del miércoles
septiembre 5, 2011 by Cristina Canaveras
Filed under Datos útiles, Ocio
Ir al teatro es una actividad perfecta para este verano, pues el calor y las más horas de sol invitan a salir y pasarlo bien, a probar nuevas aficiones y, por qué no, el teatro es un lugar ideal para acudir sea la estación que sea. No obstante, la cartelera en verano no cesa y, por ejemplo, este miércoles se estrena una de las obras más prometedoras de este año, una adaptación de una de las mejores novelas de José Luis Sampedro. Se trata de La Sonrisa etrusca, que se representará en el teatro Goya a partir del 7 de septiembre y hasta el 9 de octubre.
Juan Pablo Heras se ha encargado de adaptar al teatro una novela que desde un primer momento parece no estar dispuesta a decepcionar al público. El reparto de actores así lo certifica: sus dos protagonistas son ni más ni menos que Héctor Alterio, quien ha sido premiado a lo largo de su exitosa trayectoria con dos Cóndor de Plata, una Concha de Plata al mejor actor y un Goya de Honor, y Julieta Serrano, quien también ha sido condecorada con varios Fotogramas de Plata y dos Premios Sant Jordi de Cine a la mejor actriz española.
Una historia de amor
Como en muchas de las obras de teatro contemporáneas, en La Sonrisa etrusca el amor está presente de principio a fin. Sin embargo, aquí, aunque vertebra toda la novela, se presenta de una manera diferente, pues el más inmenso amor es el que une al abuelo con el nieto, relación que enternecerá al público y que le sumergirá en un océano de sentimientos difíciles de expresar de forma habitual.
La Sonrisa etrusca presenta la historia de un viejo hombre del sur de Italia que acude a casa de su hijo, residente en Milán, para visitar a un médico de la ciudad con la intención de tratarse de un cáncer. Su carácter cascarrabias y tozudo pronto empezará a cambiar al conocer a su pequeño nieto, con el que establecerá una relación llena de ternura y amor por la vida, un sentimiento contradictorio al tratarse de, posiblemente, sus últimos días en ella. También conocerá una mujer que, a su manera, le hará ver las cosas de otro modo.

Teatro simbólico en Barcelona
La Sonrisa etrusca se representará en el teatro Goya, un espacio artístico histórico situado en el barrio de Ciutat Vella, a pocos metros del centro de la ciudad de Barcelona. Éste ha sido desde sus inicios, en 1916, un espacio representativo de la capital catalana y en su escenario han actuado los mejores actores que han pasado por la Ciudad Condal: Pepe Rubianes, Paco Morán, Núria Espert o las hermanas Gutiérrez Caba son un ejemplo. Con La Sonrisa etrusca, actores de la talla de Héctor Alterio y Julieta Serrano se unen a esta larga lista de inconmensurables artistas
Fotografía de la página oficial del Teatro Goya
El World Trade Center, a la catalana
agosto 10, 2011 by Cristina Canaveras
Filed under Datos útiles
¿Cuántas personas al día se harán fotos en el turístico puerto de Barcelona? ¿Cientos? ¿Miles? Ya sean muchos o pocos, en todas las fotografías saldrá en segundo término (a menos que se haga desde el otro lado) el emblemático World Trade Center. No, no me he vuelto loca y me he trasladado por un momento a Nueva York: en pleno centro de Barcelona, justo donde finalizan las Ramblas de Barcelona, se encuentra uno de los centros de negocios más importantes de la capital catalana, un parque empresarial con un nombre un tanto conocido, aunque los recuerdos que de él se derivan no son nada buenos…
Y es que, lamentablemente, la designación de World Trade Center-que en español significa “Centro de Comercio Mundial”- le fue dada al complejo neoyorkino que albergaba las desaparecidas Torres Gemelas, destruidas el fatídico 11 de septiembre de 2001 después de que un par de aviones colisionaran con ambos rascacielos. No obstante, y aunque casi podría decirse que es el peor atentado terrorista que se recuerda, en 1993 el World Trade Center también vivió un trágico suceso en el que murieron seis personas y hubo más de mil heridos.

Del que fue el mayor icono del sector financiero en EEUU, pasamos a uno de los mayores centros de negocios de Barcelona. El World Trade Center Barcelona, a pesar de no ser comparable al de Nueva York, dispone de 40.000 metros cuadrados, un espacio que da cabida a oficinas de alquiler y a un centro de congresos en que pueden celebrarse reuniones y convenciones en más de 20 salas.
El World Trade Center fue inaugurado el 22 de julio de 1999 y desde entonces es bastante valorado por los turistas, ya no sólo por el lugar en el que se emplaza, sino por su forma. Y es que la estructura del World Trade Center emula la forma de un barco, que parece surcar el mar Mediterráneo por estar situado justo encima y rodeado por éste. Fue el reputado arquitecto Henry N. Cobb quien lo diseñó, creando un espacio de cuatro edificios en forma de círculo que pudieran crear una plaza central, la que actualmente cuenta con cerca de 2500 m2 y albergan los establecimientos de restauración y comercios.
Además de las oficinas y las salas para congresos, el World Trade Center de Barcelona acoge un hotel, el Grand Marina, de cinco estrellas. Éste puede alojar hasta 291 habitaciones, casi 300 dormitorios para, generalmente, hospedarse gente que visita la ciudad por negocios. ¿Reconoces estos edificios? ¿A ti también te parecen similares a un barco?
El termómetro centenario de Portal de l’Àngel
julio 8, 2011 by Cristina Canaveras
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¿Qué temperatura marca?
Aunque no se tienen datos sobre cuál es el termómetro más grande del mundo, el situado en la concurrida calle de Portal de l’Àngel en Barcelona posiblemente sea uno de los más altos. Sí, un termómetro gigante en plena calle que, como así manda su función, indica la temperatura exterior de esa zona céntrica de la Ciudad Condal.
Seguramente muchos lo conocen; otros, quizás, no sabían de su existencia y creen que el simple hecho de que haya un termómetro en la calle no debería parecer novedoso. Sin embargo, y aunque visto de cerca esas dudas sobre su interés parecen disiparse, lo cierto es que esta semana el termómetro de Portal de l’Àngel está de estreno. Y es que después de dos largos años de remodelaciones, éste por fin vuelve a lucir tal y como se encontraba antes de ser retirado, aunque como es de esperarse, reformado y mucho más funcional.

El termómetro pertenece a la óptica Can Cottet, fundada en 1902 y hoy en día la óptica más grande de Europa, con 2.000 metros de superficie. El termómetro, que pesa ni más ni menos que dos toneladas de peso y mide 22 metros de longitud, fue instalado en 1955 por orden de Rolando Cottet, el abuelo del actual director de la óptica. Un año más tarde entró en funcionamiento, concretamente el 25 de febrero de 1956, uno de los inviernos más fríos de todo el siglo XX.
Fue el alcalde de Barcelona, Xavier Trias, quien inauguró el pasado miércoles el termómetro rehabilitado, marcando en el momento de comenzar a funcionar 22 grados de temperatura. Además de su inauguración, en el acto se destapó una placa que reconocía el termómetro como ‘Pequeño paisaje de Barcelona’, la primera distinción de este tipo concebida por el Instituto Municipal de Paisaje Urbano. Precisamente ha sido éste último quien ha financiado, junto como la empresa propietaria Cottet Òptics, las obras de rehabilitación, que han costado alrededor de 70.000 euros.
Aunque antes ya marcaba en luz roja la temperatura de la ciudad de Barcelona, tras las reformas del termómetro los grados serán más visibles incluso de día. Y es que los 710 tubos de neón han sido sustituidos por luces ‘led’ de bajo consumo, lo que hará que se vea mejor la temperatura en todo momento.
Foto de Alex Castella en Flickr
La todopoderosa estación de Sants
junio 27, 2011 by Cristina Canaveras
Filed under Datos útiles, Transporte
Vivas en Barcelona o estés de paso en la ciudad sólo por unos días. Trabajes justo al lado o residas en el punto más alejado a ella. Sea como sea, pocos podrán decir que no conocen la principal estación de trenes de Barcelona, la estación de Sants. De hecho, hablar de la estación más importante de Barcelona es hacerlo como si lo fuera también de Cataluña. Y es que la Ciudad Condal, como núcleo de todas las comunicaciones catalanas, concentra gran parte de los transportes de Cataluña.
No obstante, y aunque con estos datos la importancia de la estación de Sants queda más que demostrada, es destacable resaltar que se trata también de la primera estación de España en trayectos internacionales y la segunda en trayectos nacionales. Es decir, no hay ningún otro lugar español desde el que salgan más trenes hacia otros países. Un dato que lo dice todo sobre cómo la estación de Sants ha sabido coger el relevo a la primera estación de trenes de la ciudad, “l’Estació de França” ubicada justo al lado del parque de la Ciutadella.

La estación de Sants es propiedad de Adif (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias de España). Su nombre es fácil de relacionar: situada en el distrito de Sants- Montjuïc, es uno de los símbolos de mayor interacción del barrio de Sants, una de las zonas barcelonesas con más vida y personalidad de la capital catalana. La estación limita con la Plaza de los Países Catalanes al sur y con la plaza Joan Peiró al norte, mientras que en los alrededores se encuentran equipaciones de actividad comercial y de ocio como el cine Balañà o la zona de Hostafrancs.
La estación de Sants se construyó como estación terminal de la línea Barcelona-Martorell-Vilafranca-Tarragona, después de trasladar la existente en el centro de la ciudad, en la plaza de Cataluña, a Sants. Ya en 1977 se construiría el enlace entre la Plaça Cataluña y la estación de Sants, año a partir del cual ésta se empezaría a consolidar como la gran superficie de comunicaciones y transportes de España.
Quizás la belleza de la estación de Sants brilla por su ausencia, y es que en ella es lo práctico y útil lo importante: no hacen falta grandes adornos ni minuciosa arquitectura para el buen funcionamiento de una estación. En lo simple está lo más perfecto. Eso sí, bares, quioscos y establecimientos de comida rápida no faltarán. Y es que a todo el mundo le apetece comerse un ‘snack’ antes o durante su viaje…


