‘Dona i ocell’, la última gran obra de Joan Miró

febrero 22, 2012 by Cristina Canaveras  
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Acabada la guerra civil, en las inmediaciones de la actual Plaza España existía un solar y en él, el matadero municipal de Barcelona. Hoy ya no queda nada de eso y hace mucho que el lugar fue reconvertido en parque, conocido entonces como Parc de l’Escorxador (Parque del Matadero, en catalán).

En 1983, en cambio, en este espacio se inauguró una escultura bastante peculiar del gran pintor, escultor, ceramista y grabador Joan Miró, uno de los máximos representantes del surrealismo. Quizás por la importancia de la obra el parque cambió su antiguo y macabro nombre para llamarse Parc de Joan Miró, convirtiéndose esta escultura en el punto más destacado de este espacio que por algunos todavía es recordado como el insalubre y poco higiénico ‘escorxador’ de Barcelona.

Nos centramos en la escultura para resaltar, en primer lugar, el tamaño de la misma -22 metros- y la explosión de colores de la cerámica, tratada en forma de ‘trencadís’, que Miró solía emplear en sus obras. Ésta se llama ‘Dona i ocell’ (Mujer y pájaro) y cuenta con varios significados acerca de su representación aunque en principio y, dado el título que posee, simboliza la figura de una mujer con un pájaro posado sobre el sombrero que ella viste. Adentrándonos en la obra, esta significación cambia…

Joan Miró por tierra, mar y aire

En el año 1968 la ciudad de Barcelona encargó a Joan Miró un mural para la terminal del aeropuerto de la Ciudad Condal, actualmente la T2. El artista catalán no se conformó con decorar el aeropuerto y decidió realizar dos obras más que cubrieran los otros puntos de llegada de los visitantes a la ciudad. El mural del aeropuerto, por aire; una obra cerca de Las Ramblas, por mar; y la escultura ‘Dona i ocell’ en el Parc de l’Escorxador, muy cerca de la Gran Via –calle que da la bienvenida a los que llegan en coche- y de la Estación de Sants de trenes.

Dicho y hecho: la escultura, construida directamente en el lugar en el que se emplaza por sus enormes dimensiones, fue inaugurada en 1983 sin la presencia de Joan Miró, pues ya por aquel entonces acarreaba graves problemas de salud–de hecho, murió pocos meses después-. Así, ‘Dona i ocell’ se convertiría en una de las primeras expresiones de arte público de la capital catalana en democracia.

Significación

Lo que todo el mundo interpreta visualizando la obra de Miró es que ésta, de tema figurativo, representa simplemente una mujer con sombrero y un pájaro sobre él. No obstante, sólo hace falta conocer un detalle sobre el pájaro representado para descubrir su verdadero significado. Y es que existe una tradición catalana que relaciona el ‘pájaro’ con el pene, así como también existía una costumbre romana consistente en trazar un falo en las puertas de entrada de las ciudades para desear fuerza y salud a los visitantes. Viéndolo de este modo, es apreciable la forma fálica de la escultura, aunque no todos llegan hasta esta significación y muchos se quedan con la ingenua representación de la mujer y el pájaro.

Fotografía de Wikipedia

 

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La Casa Ramon Casas, residencia del artista

febrero 15, 2012 by Cristina Canaveras  
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En la ruta modernista de Barcelona uno de los edificios que no puede faltar es la Casa Ramon Casas. Quizás ésta, y a diferencia de otras construcciones exteriormente más llamativas, no resulta tan impactante como podría esperarse sobre todo teniendo muy cerca edificios tan emblemáticos como la Pedrera o la Casa Batlló.

No obstante, la Casa Ramon Casas, como decía, es parte importante de esta Ruta del Modernismo catalán posiblemente porque en ella vivió uno de los pintores barceloneses modernistas más conocidos por haber impulsado, precisamente, este movimiento en Cataluña.

La Casa Ramon Casas fue construida en 1894 aunque el proyecto data de 1898, año en que el artista Ramon Casas encargó al arquitecto Antoni Rovira i Rabassa un edificio para vivir. La historia es la misma que en la mayoría de construcciones modernistas: un miembro de la burguesía catalana encarga a un arquitecto un edificio para trasladarse a vivir a una zona considerada como noble y de familias pudientes.

La Casa Ramon Casas está situada en el número 96 del Passeig de Gràcia y su fachada destaca por haber sido creada con piedra que combina a la perfección con la ornamentación de las balconadas y una decoración que se repite sobre una fila de pequeños ventanales situados en la última planta de la casa.

También destaca de la Casa Ramon Casas su puerta principal, de madera y hierro forjado con ornamentos de metal dorado. En ella se condensa todo lo que el edificio quería resaltar: una gran distinción y elegancia del propietario, Ramon Casas, símbolo de su poder y notoriedad en la ciudad. Éste estableció su residencia en el piso principal, donde actualmente encontramos la franquicia Vinçon.

Fotografía de Wikipedia

 

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La Nao Victoria atraca en Barcelona

enero 23, 2012 by Cristina Canaveras  
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La primera vuelta al mundo supuso una revolución total en un mundo en el que aún había mucho desconocimiento acerca de muchos aspectos. Tuvo lugar entre 1519 y 1522 y fueron dieciocho hombres los que, surcando la embarcación española Nao Victoria, lograron alcanzar esta meta.

Cinco siglos después, la réplica de la primera nave que consiguió dar la vuelta al mundo ha llegado a uno de los puertos más productivos de Europa. En ese momento, fue Sevilla la ciudad desde la que partió la Nao Victoria y Sanlúcar de Barrameda el destino al que, tras 32.000 millas recorridas y más de tres años transcurridos, llegó la embarcación.

Hoy, en cambio, la Nao Victoria ha llegado hasta otro puerto, como decía, uno de los más activos del continente. En efecto, se trata del puerto de Barcelona, una ciudad con una larga tradición marítima y en la que se celebra cada tres años la Barcelona World Race, uno de los eventos deportivos más importantes de la ciudad.

Con el atraque de la Nao Victoria en Barcelona se pretende difundir la historia de la navegación, un objetivo compartido por la fundación Nao Victoria y el Museo Marítimo de Barcelona, entidades que organizan de manera conjunta visitas guiadas a la embarcación.

No tenemos que olvidar que ésta es una réplica de la verdadera Nao Victoria, que además fue construida en 1992 con motivo de la Exposición Universal de Sevilla. Sin embargo, lo especial de esta nave es que, a pesar de ser una réplica, reprodujo el viaje por todo el mundo entre los años 2004 y 2006, utilizando el mismo funcionamiento que había permitido cinco siglos antes poder hacer de la vuelta al mundo una realidad.

Para conocer este monstruo de la navegación tan sólo deberás acercarte al Moll de la Fusta. ¿Te atreves a dar la vuelta al mundo?

Fotografía de Wikipedia

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El Belén de la plaza Sant Jaume, tradición navideña

diciembre 16, 2011 by Cristina Canaveras  
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Hace unos días hablamos de la feria de Santa Llúcia, el clásico de los clásicos de la Navidad barcelonesa. En cuestión de mercados éste es el más importante, pero esto no quiere decir que sea el único motivo navideño que se haya convertido en los últimos años en tradición en la Ciudad Condal. Y es que otro de los puntos de interés del centro de la ciudad que más personas congrega es la plaza Sant Jaume, aunque es concretamente la instalación del Belén navideño lo que más llama la atención.

Y es que la representación plástica del nacimiento de Jesucristo en la plaza Sant Jaume es todo un acontecimiento en Barcelona, una tradición típica que en Cataluña se encuentra muy arraigada, no sólo en la gran capital. De hecho, antes que todo lo relacionado con Papá Noel también persiste otra tradición, la del Caga tió, un tronco de madera al que hay que empezar a alimentar el día de la Inmaculada Concepción para que, durante la noche, ‘defeque’ algún regalo de carácter menor: chucherías, chocolates o pequeños detalles para los niños.

A pesar de que las figuras del Belén no suelen ser muy grandes en los hogares españoles, en la plaza Sant Jaume la Virgen, José y el niño Jesús son de tamaño considerable, digno de ser el Belén navideño más especial de Barcelona. Cada año, además, el pesebre está inspirado o dedicado a una temática concreta, siendo este año el arte románico el leitmotiv del Belén de la plaza Sant Jaume.

En general, el pesebre que se monta anualmente en este punto de la ciudad intenta homenajear la cultura y la tradición artística de Cataluña, aunque en este caso se centra sobre todo en el románico debido a la gran riqueza de este estilo artístico en Cataluña y a la vinculación de la ciudad con el arte románico, una relación que puede notarse, por ejemplo, con la presencia de una de las mejores colecciones de arte románico de todo Europa expuesta en el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC).

Organizado por el Instituto de Cultura de Barcelona y diseñado por Rosa Ros Pijoan, el Belén Navideño de la plaza Sant Jaume presenta este año una reproducción de parte de una capilla románica ya que se encuentra en ruinas, aunque puede verse el claustro y parte del típico paisaje mediterráneo.

Fotografía de ww.bcn.cat

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El Pabellón Alemán, icono del movimiento moderno

noviembre 4, 2011 by Cristina Canaveras  
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La Exposición Internacional de Barcelona celebrada en el año 1929 supuso un gran impacto en la economía de la ciudad y la consolidación de la capital catalana como una localidad muy receptiva hacia este tipo de acontecimientos. Con ella apareció uno de los edificios más singulares de Barcelona, un pabellón que a pesar de desmontarse tras la finalización de la exposición, fue reconstruido para erigirse como uno de las obras más simbólicas del movimiento moderno.

Es el Pabellón Alemán de Barcelona, también conocido como Pabellón Mies van der Rohe. Y debe este segundo nombre a su diseñador, el alemán Ludwig Mies van der Rohe, principal partícipe de que Alemania, y más concretamente su pabellón nacional, fuera el más increíble de la exposición y el que más repercusión tendría no sólo a nivel nacional sino también internacionalmente.

Representando Alemania, el Pabellón Mies van der Rohe fue creado para albergar la recepción oficial y a las autoridades alemanas. Encargado por la República de Weimar, el edificio pretendía simbolizar la recuperación llevada por el país tras el fin de la Primera Guerra Mundial, haciendo hincapié en su capacidad democrática y su carácter progresista, nada que ver con el pasado más cercano del país germano.

Así, el Pabellón Alemán fue construido utilizando cuatro tipos distintos de mármol y otros materiales como el cristal y el acero. El diseño, totalmente acorde con las ideas del entonces incipiente movimiento moderno, es para muchos el referente en cuanto a este movimiento de igual forma que lo son la Casa de la Cascada, la villa Saboya o el edificio de la Bauhaus.

Pese a que el Pabellón Alemán fue desmontado en 1930 (se vendieron algunas partes de su estructura y se devolvieron piezas a Alemania), la que había sido hasta entonces la obra más importante de Mies van der Rohe tenía que volver a la Ciudad Condal. O al menos eso pensó Oriol Bohigas, quien impulsó la reconstrucción de la obra en 1983. Tres años después, sería inaugurado.

Para visitarlo, sólo habrá que desplazarse hasta el final de la Avenida María Cristina, justo al lado de la fuente mágica. Su entrada cuesta 4,6 euros aunque los grupos de estudiantes entran gratis, así como todos los menores de 18 años. En su interior puede verse otra pequeña obra de gran valor, la Silla Barcelona, diseñada por el mismo Mies para que pudieran sentarse los monarcas españoles durante la celebración. Hoy en día está convertida en un icono del diseño por lo que todavía se comercializa en la actualidad.

Fotografía de la página oficial de la obra

 

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Un paseo en tren por el Parque de l’Oreneta

octubre 21, 2011 by Cristina Canaveras  
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De todos los parques con los que cuenta Barcelona, el parque de l’Oreneta –oficialmente denominado ‘Parc del Castell de l’Oreneta’- es el más espectacular. Quizás por su situación a los pies de la montaña de Collserola, o quizás por la riqueza de vegetación que lo convierte prácticamente en un bosque dentro de una gran ciudad como la Condal: sea como sea, pasar una mañana o todo el día en el parque de l’Oreneta es, ahora que empieza a refrescar, la mejor opción para disfrutar en familia de la naturaleza sin tener que salir de Barcelona.

Abierto al público en el año 1978, el Parque de l’Oreneta es un espacio en el que antiguamente se ubicaban dos masías de familias de gran renombre en Barcelona: la masía de Can Bonavia, perteneciente a la familia del conde Milà, y la que se situaba en el castillo de la Oreneta –que da nombre al parque-, del que era propietaria la familia Tous. Ambas fincas rurales contaban con unos terrenos que dejaron de ser cultivados, 17 hectáreas que con el tiempo fue convirtiéndose en bosque al principio y en parque más tarde.

Así, el Parque de l’Oreneta constituye un espacio forestal que, a diferencia de otras zonas naturales más alejadas de Barcelona, se encuentra dentro del municipio y bastante accesible trasladándose con coche o con los Ferrocarriles de la Generalitat. Situado junto a las Rondas, una de las vías por las que se accede a la ciudad, el Parque de l’Oreneta forma parte del distrito de Sarrià-Sant Gervasi. Aparcar en alguna calle cercana a la entrada es bastante sencillo, aunque para los que prefieran acercarse con transporte urbano, la parada de ferrocarriles en la que habrá que bajar es Reina Elisenda.

Pinos, eucaliptos, robles, algarrobos…

Una vez comenzamos a adentrarnos por el Parque de l’Oreneta, el verde comienza a ser protagonista y, a medida que se sube por los continuados caminos que llevan a la parte superior del parque, árboles centenarios comienzan a saludar al inquietante visitante, asombrado por el incesante olor que desprenden algunas de las plantas aromáticas que también habitan en el parque. Destaca sobre todo el eucalipto situado en la esquina de uno de los caminos de subida, que sobre todo después de los días de lluvia desprende un aroma realmente envolvente.

El tren del Parque de l’Oreneta

Árboles, zonas de picnic, caballos… No obstante, si los niños disfrutan de algo en el Parque de l’Oreneta es del tren en el que, junto con sus padres, pueden subirse. Eso sí, es un pequeño tren que circula por unos anchos de vía de entre 5 y 10 pulgadas y constituye uno de los mejores ferrocarriles reducidos a escala de Europa. Un paseo único y especial en uno de los parques más divertidos de la capital catalana.

Fotografía de Chenines en Flickr

 

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El Fossar de les Moreres: la historia hecha plaza

octubre 3, 2011 by Cristina Canaveras  
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Uno de los rincones más especiales de la Barcelona histórica es el Fossar de les Moreres, una plaza situada en el barrio de la Ribera, cercana al emblemático parque de la Ciutadella y ubicada justo al lado de una de los templos más populares de la Ciudad Condal, Santa María del Mar.

Y es que una simple plaza esconde uno de los episodios más importantes de la historia de la ciudad, por lo que lo que destaca de ella no es su elegante ni recargada decoración –más bien se caracteriza por su simpleza y falta de ornamentos- sino lo que realmente ella representa para Barcelona y sus habitantes

Lo primero que hay que saber sobre el Fossar de les Moreres es que es una plaza construida sobre una fosa común en la que fueron enterrados gran parte de los defensores caídos durante el sitio del 11 de septiembre de 1714 en el marco de la Guerra de Sucesión Española. Ésta fue un conflicto que enfrentó a borbónicos y austriacistas por la sucesión al trono de España después de que Carlos II muriera.

Aunque tuvo sus inicios en 1701, la guerra fue alargándose hasta que derivó en un conflicto entre Cataluña y Felipe V y Francia. Finalmente, y resumiéndolo mucho, en 1714 las tropas de Felipe V rodearían la ciudad de Barcelona y, en julio del mismo año, comenzaría el sitio que acabaría con la toma de la ciudad por parte de los aliados del monarca.

El Fossar de les Moreres es, pues, un lugar en el que se conmemora y se recuerda a los catalanes caídos durante este asedio a la ciudad. Sin embargo, los orígenes del Fossar de les Moreres datan de tiempos más remotos, pues ya en el siglo XII el párroco de la iglesia de Santa María del Mar utilizaba este espacio para enterrar a sus fieles.

Con la inscripción “En el Fossar de les Moreres no se entierra ningún traidor, hasta perdiendo nuestras banderas será la urna del honor”, este lugar constituye un rincón barcelonés con mucho simbolismo en el que cada 11 de septiembre se conmemora la Fiesta Nacional de Cataluña. Así, se homenajea a todos aquellos que defendieron los derechos y libertades de Cataluña y que yacen enterrados en el lugar.

Fotografía de Wikipedia

 

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La Colonia Güell: modernismo obrero

septiembre 16, 2011 by Cristina Canaveras  
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El arte de Gaudí llega más allá de las fronteras que delimitan la superficie de Barcelona-ciudad.  Aunque se trata de la provincia de Barcelona, en el municipio de Santa Coloma de Cervelló podemos hoy en día visitar una de las colonias obreras más importante de Cataluña, no por su tamaño, nada comparable a otras emplazadas a lo largo del curso del río Llobregat, sino por el arte arquitectónico que en ella podemos encontrar.

Se trata de la Colonia Güell, una colonia obrera que a la vez constituye un conjunto modernista que, junto a los destacados monumentos y edificios barceloneses, representa uno de los más valiosos exponentes de este movimiento artístico en nuestro país y también fuera de nuestras fronteras.

La Colonia Güell fue propiedad de Eusebi Güell, un industrial de familia pudiente que había hecho fortuna en Cuba y que aprovechó dicha fortuna para invertirla en el sector industrial. A diferencia de otros patrones de colonias obreras –es por todos sabido las pésimas condiciones laborales y de vida que predominaban en estos complejos – , Eusebi Güell intentó mejorar la vida de sus trabajadores dotándoles de equipamientos culturales y religiosos, así como procurando que tuvieran mejores condiciones sociales.

Culturalmente, Güell se esforzó para que en la Colonia Güell se introdujera la corriente modernista, ejerciendo de una especie de mecenas de la cultura que le valdría para que su colonia, siglo y medio después, fuera reconocida incluso internacionalmente.

De hecho, la Colonia Güell presumió de ser diferente a las otras desde el primer momento que empezó a formarse. Fue en 1890 cuando Eusebi Güell decidió trasladar la industria textil que tenía en el barrio de Sants de Barcelona hasta su  finca. El motivo por el que cambió su ubicación fue el de apartarse de los conflictos sociales presentes en la ciudad; razón por la que, también, las casas de obreros quedaron situadas justo al lado de la fábrica de la Colonia Güell. Un hospital, una fonda, escuelas, teatros, capilla y comercios era de lo que disponían los obreros más allá de sus propias viviendas y la fábrica, lugar que daba sentido a toda la colonia.

Pero si por algo hoy sigue siendo visitada la Colonia Güell es por su iglesia, o mejor dicho, por su cripta. Y es que Güell encargó a Antoni Gaudí la construcción de la iglesia, aunque éste sólo finalizó la cripta, una edificación que sería predecesora de lo que posteriormente Gaudí iba a levantar en pleno centro de Barcelona: la aún inacabada Sagrada Familia.

En la cripta, no obstante, Gaudí ya incorporó todo lo que posteriormente añadiría a sus otras obras. Tanto en el mobiliario como en los elementos ornamentales, Gaudí dejó grabado su incomparable estilo, haciendo uso de sus propias innovaciones arquitectónicas como el arco de catenaria o los procesos de fusión del edificio con la natura del exterior.

Gracias a esta obra, la Colonia Güell fue declarada Bien de Interés Cultural en 1990 y actualmente, aunque constituye un  pequeño núcleo urbano con apenas 750 habitantes –la fábrica cerró finalmente en 1973- sigue siendo lugar de peregrinaje de muchos amantes del modernismo que están de paso por Barcelona.

Fotografía de Wikipedia

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La Pedrera y su espectáculo de jazz nocturno

agosto 22, 2011 by Cristina Canaveras  
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Dicen que por la noche es como mejor podemos admirar un lugar, disfrutar y sentirnos parte de él. Si bien es cierto que la luz nocturna es escasa, insuficiente para observar muchos detalles, el aura de la noche hace especiales otros, impregnándolos de magia bajo un cielo oscuro e irradiado por pequeñas, medianas estrellas y la luna, un espectáculo sin igual cuando ésta se encuentra completamente llena.

En Barcelona, en mayo se llevó a cabo una jornada especial para todos sus museos, pues se permitió la visita a ellos de forma gratuita en horario de tarde-noche, desde las siete hasta la una de la madrugada. Sí, hace ya un tiempo de esto. ¿Por qué lo comento? Por la sencilla razón de que este verano otro museo, y de manera exclusiva, también abre las puertas prácticamente cada noche, aunque con fines y medios totalmente contrarios.

Sin enmarcarse en ningún acontecimiento de noches gratuitas en museos, la Pedrera –Casa Milà- a diferencia de otros establecimientos no cierra una vez el sol se despide del día. Y es que, a pesar de que por las mañanas la Pedrera sigue abierta para todo ese tipo de público que quiere conocer por dentro los secretos de la obra de Gaudí, por la noche este museo cambia de rol y se prepara para ser escenario perfecto para un concierto de música.

Está claro que las dimensiones del edificio no dejan de ser bastante reducidas para un concierto. Sin embargo, éste no nos lo debemos imaginar como el gran acto en el Palau Sant Jordi, principal sala de conciertos de Barcelona. En la Pedrera lo pequeño adquiere un valor desmesurado, y es que su terrado, acogedor y artístico hasta el último metro cuadrado, acoge un recital de música jazz que no deja a nadie indiferente.

De hecho, esta semana se han publicado los primeros datos sobre estas visitas nocturnas a la Pedrera, organizadas por la Obra Social de CatalunyaCaixa. Las cifras, realmente positivas: en sólo seis fines de semana de lo que llevamos de verano, 4500 personas han podido disfrutar de la experiencia, en la que se incluye una visita al Espacio Gaudí, ubicado en las golfas del edificio. Se estima, además, que en caso de seguir con el mismo ritmo –que parece ser que así ocurrirá- el 27 de agosto se habrán pasado ya los 7000 visitantes.

Para los amantes del jazz, escuchar este género musical en directo es todo un placer. Hacerlo, además, de noche y con la Pedrera como escenario debe ser algo difícilmente explicable con palabras. Admirar, de paso, la Barcelona nocturna iluminada es un coctel que pocos deberían perderse. Eso sí, a diferencia de la noche de los museos, esta entrada es de pago (25 euros), un precio más que razonable para una experiencia como ésta.

Fotografía de Dani Álvarez en Flickr

 

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La señorial Plaza Real barcelonesa

agosto 1, 2011 by Cristina Canaveras  
Filed under General, Que visitar

Pasear por el casco antiguo de la ciudad de Barcelona es toda una experiencia. Algunas calles y plazas desconocidas aparecen de repente como de la nada, sorprendiendo al turista que no espera encontrarse espacios como los que conforman el barrio más histórico de la capital catalana.

Una plaza que quizás es bastante conocida aunque no la más popular entre el sector turístico es la Plaza Real de Barcelona (Plaça del Rei, en catalán). Seguramente no se encuentra entre las primeras páginas de las guías turísticas puesto que en cuestión de plazas, la de Cataluña –que marca el centro exacto de la Ciudad Condal- o la plaza España –de la que ya he hablado en más de una ocasión- la preceden en importancia y en popularidad.

Sin embargo, y quizás por ello posee tanto encanto, la Plaza Real se descubre casi sin quererlo, paseando entre las estrechas callejuelas que bajan perpendiculares a las transitadas Ramblas de Barcelona. Su nombre ya nos adelanta el porqué de su tamaño: la plaza se nombró así porque se quería dedicar a Fernando VII con el objetivo de enaltecer la monarquía, y es que además éste reinó durante el tiempo que duró su construcción. En un principio, también, se había pensado ponerle el nombre de “Plaza de los héroes españoles”, aunque el tiempo y el proceso absolutista del rey hicieron eliminar cualquier atisbo de relación con el liberalismo.

Fue por el primer tercio del siglo XIX que se comenzó a plantear la idea de construir algún teatro o unas galerías en el espacio que había quedado después del desmantelamiento del convento de Santa Madrona. Después de que se construyera el gran teatro del Liceu, se descartó la propuesta de crear un teatro, por lo que al final acabó prevaleciendo la idea de construir una plaza.

La Plaza Real es la única plaza porticada de la ciudad. Mientras que antiguamente la gente que vivía alrededor era de clase más bien alta, en la actualidad el público que se puede ver por ella es tan heterogéneo como bares se encuentran en ella. Y es que las terrazas bajo los arcos caracterizan la Plaza Real y la convierten en un lugar ideal para ir de tapas. Los fines de semana, por otra parte, pueden verse reuniones de coleccionistas tanto de monedas como de sellos.

Y si es el arte tu gran pasión, la fuente situada en medio de la plaza, llamada “Las Tres Gracias”, merecerá unos segundos de observación por su singular belleza. Asimismo, las farolas son obra de Antoni Gaudí, con las que pretende enaltecer los valores y las tradiciones catalanas.

Fotografía de Wikipedia

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