La Font de la Trinxa, decorando el Eixample
enero 25, 2012 por Cristina Canaveras
Archivado en Barcelona
A veces no tenemos que contemplar un gran monumento o edificio de una ciudad para reconocer el arte o patrimonio de la misma. Y es que, aprovechando que este blog está dedicado íntegra y completamente a la ciudad de Barcelona, creo conveniente recordar un dicho catalán que dice algo así como que “en el pot petit hi ha la bona confitura” (en el recipiente pequeño es donde está la buena confitura).
Así, hoy quería hablar de una simple fuente, un elemento decorativo más de una ciudad como Barcelona, que si por algo es conocida es por su fascinante arquitectura modernista, objeto de admiración por parte de todos. Sin embargo, y recordando que en lo pequeño también podemos encontrar magia, hoy es una mera fuente lo que nos ocupa; eso sí, para nada se trata de un elemento simple o impersonal, más bien todo lo contrario.
Ciertamente, esta fuente está situada en el centro de la ciudad por lo que, probablemente, ningún turista pase de largo por la zona sin fijarse en ella. Y es que está situada en la intersección de la Ronda Universitat –calle que parte de la Plaza Cataluña- con la calle Pelai, tradicional vía comercial de la ciudad. Además, se encuentra justo delante de la plaza Universitat, muy concurrida por los alumnos de la Universitat de Barcelona, ubicada justo en esta plaza.

Aunque nos referimos a ella como ‘esta fuente’, lo cierto es que tiene un nombre y éste es el de Font de la Trinxa. Es obra del escultor Josep Campeny y fue concebida como un elemento que embellecería el entonces nuevo Eixample barcelonés. Fue encargada mediante un concurso convocado por el Ayuntamiento de Barcelona en 1911 y uno de los motivos por los que se adjudicó a Campeny fue por la habilidad del escultor en adecuar y encajar la escultura con esa figura u objeto ajeno utilizado como molde.
La Font de la Trinxa representa un grácil niño que va descalzo y bastante mal vestido –con harapos poco ceñidos- que parece intentar jugar con el chorro que brota de la fuente. El material utilizado fue el bronce sobre base de piedra de Montjuïc y el estilo predominante es el realismo, pues son muchos los detalles que se pueden apreciar en la escultura que recuerdan a un niño tal y como se muestra, sin ningún tipo de idealización. ¿Te habías fijado en esta fuente?



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